Este óleo sobre tela titulado "Coje" demuestra claramente la aberración de los rostros. Esas expresiones pecaminosas y deformes, contrastan con unas formas que están muy lejos de representar la armonía del cuerpo humano. En un recurso paródico Stornaiolo plasma la desnudez en su estado natural: el pecado. Para el pintor quiteño lo pecaminoso es una parte esencial del ser humano, sus rostros plasman a ser humano en el goce de su naturaleza instintiva.
miércoles, 16 de abril de 2008
El cuerpo en pecado
Este óleo sobre tela titulado "Coje" demuestra claramente la aberración de los rostros. Esas expresiones pecaminosas y deformes, contrastan con unas formas que están muy lejos de representar la armonía del cuerpo humano. En un recurso paródico Stornaiolo plasma la desnudez en su estado natural: el pecado. Para el pintor quiteño lo pecaminoso es una parte esencial del ser humano, sus rostros plasman a ser humano en el goce de su naturaleza instintiva.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

4 comentarios:
Que fea sensación al ver el óleo.. Definitivamente no fue de mi agrado..Andrés! hablanos de otros artistas = )!!
Un poco extraño ese óleo... pero es verdad, el pecado está presente... jiji...
Los rostros si reflejan ese estado pecaminoso, más que todo las sonrisas son muy expresivas, definitivamente aluden a la picardía y a esto sumado las mujeres adelante de los hombres, tapando las manos de estos... ya cacho porque pusiste ese óleo PICARÓN
Del pintor me gusta una obra que mide como 10 metros por 4, se llama Cajero Automático, personalmente me gusta su irreverencia
Publicar un comentario