
Los contrastes, colores fríos, negro con azul, son marcas de la dureza, de la fuerza del expresionismo. Las direcciones de la luz que acentúa los restos más duros del ser humano. Eso nos muestra este cuadro, en donde las la fuerza de la expesión deforma, agrede al hombre. La capacidad de expresión del ser humano es su garantía de peremnidad, libertad, pero también es una forma de violentar la armonía y equilibrio del alma. Violentar la realidad, violentar el pensamientos. En bien de cuentas el arte es violentación en contra del orden natural. Violentación en la forma de sentir, hasta el extremo humana.
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